lunes, 31 de agosto de 2026

¡Agosto llegó con buenas vibras!

Siempre he tratado de ver los cambios como eventos poditivos. Es decir, que aunque llore, renirgue y pataletée, una vez me calmo, veo las cosas en su justa perspectiva. Aunque muchos no lo crean, de lo negativo, siempre se obtiene algo positivo. Tal vez no lo vez no lo veamos al momento, pero más adelante nos damos cuenta.

¡Nueva casa! ¡Nueva escuela! ¡Eso es buenísimo!

Cuando salí de FMA, el útlimo día de clases en mayo, le pedí a Dios que no me permitiera regrear a allí. Entonces, a casi dos meses de esa petinción, llegó el cambio. ¡Petición concedida! 

Y aquí estoy en la Escuela Ocupacional Dr. Pedro Peres Fajardo. Sirviendo a nuevos estudiantes, conociendo a nuevos colegas, descubriendo que entre ellos y ellas hay varios exalumnos de UAGM - y esto me dio alegría y calma-.

Así pues, cierro este mes, ¡agradecida! Porque a pesar de que al momento no comprendí la situación, finalmente entendí que todo obra para bien... Que tenía que salir de allí... ¡Amén!

¡De donde Dios me sacó, no volveré...!

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