miércoles, 3 de febrero de 2010

Qué difícil es decir adiós...

Hoy, no es un día como los demás. Hoy, a pesar de este día tan hermoso, regalo de Dios, es un día triste. ¡Qué difíciles son las despedidas...! Los seres humanos tenemos un mal, tal vez un defecto, o una gran virtud -así lo siento, como virtud, pues nos separa del resto de los seres vivos-; y es que tenemos la tendencia a encariñarnos con las cosas y sobre todo con la gente...demostrando, como siempre, su humildad y obediencia.

Hoy, con un gran pesar en su alma, -lo sé pues así lo ha manifestado-; Padre Elías Fernández, el Párroco de la Iglesia San Antonio de Padua de Isabela, se marcha para Ponce. Luego de 37 años, luego de tantas obras, tantas misas, bendiciones, vigilias pascuales, bautizos... tiene que partir a continuar su labor en otra casa, con otros feligreses...


Padre Elías, la esperanza es lo último que perdemos, la esperanza permance encendida aún hasta en las más grandes adversidades. Aquí le estaremos esperando con los brazos abiertos y listos para entonar nuestras voces y cantar a Dios Todopoderoso de la mano de usted. ¡Dios le bendiga...!

martes, 22 de diciembre de 2009

Hay mucho que agadecer...

Esta mañana, tuve la oportunidad de sentarme tranquilamente a tomar café y leer el periódico. Muy pocas veces tengo esa oportunidad y no creo ser la única en este agitado mundo que le suceda esto. Luego de muchas páginas de malas noticias, encontré una pequeña pero excelente columna: ¨Mujer sin límite¨, María Marín. Esta motivadora internacional presentaba hoy, a pocos días de despedir el año, ¨10 cosas que debes agradecer".

¿Agradecer qué?, supongo que dirán todos aquellos miles de puertorriqueños que han quedado sin trabajo, que han perdido un ser querido, que están solos y solas sin nadie que les acompañe en estos días tan especiales...

Sin embargo, sí. Hay mucho que agradecer... He aquí la lista de María Marín que apareció en "El Nuevo Día" y algunas de las mías...

Hoy quiero dar gracias por...

1. La libertad. Palabra que a estas alturas de la historia de la Humanidad, muchos países hermanos, aún no la poseen.

2. El poder de perseverancia que tenemos todos los seres humanos. Que cuando las cosas no andan bien y sentimos el mundo caer sobre nosotros, lloramos, enjugamos nuestras lágrimas y no proponemos firmemente seguir hacia adelante.

3. Las veces que caemos y erramos. Pues a veces es necesario darnos bien fuerte contra la pared o recibir un buen hamaqueón para regresar al camino correcto.

4. Las amistades. Aquellas que han perdurado por años y por las que constantemente llegan a nuestras vidas. Son ellas las que no nos sueltan la mano en los momentos de angustia y las que a nuestro lado están en la alegría también.

5. El trabajo. Por la dicha de levantarte día a día y poder decir: "Gracias, Señor porque tengo un trabajo que disfruto." Y aunque lo hayas perdido, igualmente da gracias, porque fue tu sustento y el de tu familia.

6. La familia. La que siempre te recibe con los brazos abiertos. La que nunca te abandonará.

7. Los talentos. Porque Dios los depositó en ti con el propósito de que los pusieras al servicio de los y las demás, no sólo para vivir de ellos.

8. Los hijos. Los que te hacen seguir adelante y luchar para darles lo mejor en lo material, pero sobre todo en lo moral y espiritual para que este mundo sea uno mejor.

9. La salud. Pues a pesar de que no siempre está en óptimas condiciones, está ahí para podernos valer por nosotros mismo y ganarnos el pan de cada día honradamente.

10. La naturaleza. Esa que tanto hemos descuidado y se nos está muriendo poco a poco. La que nos mantiene vivos con sus frutos y recursos. y la que nos regala los más bellas y distintos amaneceres y atardeceres todos los días.

11. La risa. El remedio gratuito que cura el cuerpo y el alma. Esa que te da cuando menos lo esperas, a veces en los lugares menos indicados, pero que reconforta y libera.

12. La música. El sonido que nos hace olvidar las penas, nos relaja y libera. La que nos hace movernos aunque no nos demos cuenta. La que amansa el carácter y sensibiliza a los seres humanos.

13. El amor. Por amor nacemos, vivimos, actuamos y hasta estamos dispuestos a dar la vida. Amor de hermanos, amor de familia, amor de padres e hijos, amor de pareja...¡La fuerza que mueve al universo!

No dejemos nunca de dar gracias. Pues el día que esto suceda, dejaremos de ser humanos y nos transformaremos en simples vivos.

¡Feliz Navidad a todos y todas! ¡Besos y bendiciones en el Nuevo Año! Son los mejores deseos "De mi mundo, al de ustedes..."





martes, 29 de septiembre de 2009

Si pudieramos ser como ellos...

Hace unos días encontré esta imagen y me puse a pensar: "¡Si fueramos como ellos!". Libres de pensamiento, con instintos naturales, sin maldad movida por prejuicios, envidias o ansias de poder desenfrenadas. Ellos, los "irracionales". Esos que no guardan rencores que perduran por toda una vida y marcan la vida misma.
Tal vez esta foto sea un montaje realizado en algún programa para editar imágenes. Mas no importa. Mi pensamiento no varía, pues si fueramos como ellos... este mundo sería mejor...

jueves, 2 de julio de 2009

The Man in The Mirror... el cambio comienza en nosotros mismos.

Dice un viejo refrán: "Del árbol caído, todos hacen leña". Así suele suceder cuando alguien muere o le sucede algo e inmediatamente se convierte en la comidilla de la sociedad. Se esparce la mala noticia y la gente comienza a especular, a inventar, añadiendo y quitando a la historia a su antojo. De lo que se comenta, lamentablemente, lo primero en señalarse es lo negativo, lo dañino. Y son las figuras públicas las más propensas a este tipo de señalamientos. Hace unos días atrás, una semana para ser exactos, el mundo entero se estremeció con la partida de Michael Jackson.

La cantidad de noticieros de todas partes que han cubierto la noticia, es incontable. Y todos dicen lo mismo. Que si las drogas que ingería, que si la deuda que tenía, la serie de conciertos, los casos en corte. En fin, todo lo negativo que atormentó la vida de este muchacho-niño-hombre.

Ahora bien, muy pocos mencionaron las cosas positivas, si mencionaron su extraordinario talento, más no su labor humanitaria. Su iniciativa al comienzo de la década de los ´80 para tratar de acabar con el hambre en África. ¡Eso sí que fue extraordinario! Pues de igual manera que imitaban sus pasos de baile, su música, su estilo al vestir; de esa misma forma se levantó una ola de conciencia de que había que hacer algo para salvar vidas en África y el mundo. Canciones como: "USA for Africa", "Heal the World" y "Man in the Mirror", entre otras, demostraron su gran preocupación por la situación mundial y su amor por la Naturaleza.

Un pedazo de mi corazón y el de muchos fanáticos estará siempre reservado para él. Para ese chico de carita dulce y ojitos alegres, que con el tiempo se tornó en un hombre tímido, retraido, acomplejado y triste. Después de las luces del espectáculo, sólo queda la soledad. El brillo de la fama, es pasajero. Y lo que debe prevalecer en la mente de todos, es la buena obra, los buenos gestos. Esa, es a mi parecer, la gran gesta de Michael Jackson, su gran legado. Crear conciencia de que si queremos cambiar el mundo en que vivimos, tenemos que comenzar por cambiarnos a nosotros mismos primero...

¡Descanza en paz, "Rey del Pop"! Descanza en paz hombre con alma de niño...!

viernes, 24 de octubre de 2008

¿Otra entrega de sortijas? ¡No! Una ceremonia muy especial...

Hay que ver cómo pasan los años. Parece que fue ayer, como dice la canción, que llegué al Colegio San Antonio de mi querida Isabela. Más sin embargo, han pasado casi once años. Diez años y medio para ser exacta. La misma cantidad de tiempo que ha transcurrido desde que llegué a mi segundo hogar y en él descubrí mi vocación para el magisterio. ¿Quién lo iba a decir? ¡Yo, maestra! Pues sí, maestra.

Durante esos diez años han pasado por mis manos tantos estudiantes que ya perdí la cuenta. Chicos y chicas que han dejado sus huellas y recuerdos en mi memoria y que jamás olvidadaré. Chicos y chicas ocurrentes y traviesos que con el paso del tiempo no sólo han puesto el nombre del Colegio en alto, sino que han demostrado que todo ser humano bien puede destacarse en cualquier rama, campo o disciplina siempre y cuando conserve sus valores y tenga deseo de superarse. ¡Que orgullosa me siento de todos ellos...!

Como todos lo años, a finales de primer semestre, celebramos con los más grandes, los seniors, la ceremonia de entrega de sortija de graduación. Es este el primer paso que los conducirá a la culminación de una jornada de 13 largos años juntos y recibiendo con brazos extendidos a los que se les unen en el camino. Estos chicos que en la noche de ayer recibieron su sortija, fueron mis estudiantes desde tercer grado. ¿Que si ha pasado el tiempo? A ellos les he visto crecer, cambiar, madurar -aunque a veces no lo crea-, enamorarse, triunfar y hasta llorar abrazados unos a otros en tiempos difíciles... Solidarios, medios alocados y con una personalidad colectiva que los ha destacado siempre. Anoche tuve el honor de compartir con ellos esa gran celebración. Me sentí tan contenta y emocionada como cualquiera de sus padres o madres. Fue una noche muy particular, recibieron no una sortija más, sino un símbolo de su eterna unión con el lugar que les ayudó y vio crecer.
Como siempre, las fotos hablan por sí solas. No pude colocarlos a todos, pero quiero que sepan que nunca les olvidaré. Siempre habrá un pedazo de mi corazón especialmente reservado para ustedes. Vaya un abrazo fuerte y miles de bendiciones. Los amo...
Elsita



domingo, 19 de octubre de 2008

Otro cumpleaños más...

Por tercer año consecutivo se acercaba el mes de octubre y mi hijo Robertito me recordó que para su cumpleaños quería el ya tradicional "sleepover" con "algunos" de sus amigos. Nada, "son bien pocos, unos cinco o seis", me dijo. Si claro, unos cinco o seis que probablemente se convertirían en doce o quince muchachos comiendo, jugando, gritando, riendo, disfrutando y otros ando que no debo mencionar por este medio. Tremendo maratón el que me esperaba.

No obstante, era su cumpleaños. Catorce años y había que celebrarlo en grande como siempre. Así pues, el sábado comenzaron a llegar. A eso de las 3pm, llegó Paolo. A las 5, llegó Marcos. Y así la casa se fue llenando de un gran alboroto, con zapatos tirados por doquier y también de mucha alegría. A eso de la 1:00 a.m., llegó Brian, que estaba en San Juan con su Papá, pero dijo que llegaría y así lo hizo. Las horas pasaron y el reloj avanzó más rápido de lo que yo pensé. Gracias a Ivette, mi comadre y a mi hermana Joha y mi incondicional hermano Danny, la noche pasó, los chicos disfrutaron y todo transcurrió en orden. De más está decir que no durmieron ni medio minuto, no por falta de sueño, sino por temor a las maldades que habían prometido hacerle a los que se rindieran. Yo tampoco, dormí. Fue un maratón de 24 horas, pues al último lo recogieron a las 3 p.m. de hoy domingo. Más que importa el trabajo, el desorden, el reguero si la diversión estuvo presente.

Otro cumpleaños más Robertito. Otra alegría para mí al poderte complacer. Sólo me resta pedir a Dios y a la Virgen Santísima que te sigan protegiendo como siempre lo han hecho. Que te guíen por el camino del bien, de las buenas decisiones para que seas un ciudadano de provecho para la sociedad futura que les tocará a ti y a tus compañeros vivir y dirigir. Te amo hijo querido. Eres mi razón de vivir...
Por siempre, mami gorda
Elsita

domingo, 12 de octubre de 2008

El dolor de la soledad en compañía...

La otra noche, te comenté: "Si supieras cómo duele la soledad..." A lo que sin vacilar y muy acertadamente respondiste: "Si supieras lo que es la soledad en compañía." Ciertamente, me debí haber callado la boca, pero mi dolor en aquel momento, era tan grande que no me permitió ver el dolor ajeno, tu dolor, y de inmediato riposté: "Te juro que la preferiría (la soledad en compañía), pues nunca he sentido lo que es estar acompañada..." Que egoístas somos en ocasiones los seres humanos, aún cuando decimos la verdad, pues esto último es una realidad que nunca me ha abandonado.


Es por eso que aquí, te pido disculpas, por mi dolor agoísta, por las palabras hirientes; y voy más allá de una mera disculpa. Aquí te presento y te ofrezco querido amigo, a ti, alma gemela que a penas hace unos días creo que encontré, mi solución para dar fin al dolor de mi soledad y a tu soledad en compañía...

Quiero ser para ti, aliento en la mañana, la caricia tibia que te despierte y te recuerde: "...tenemos que salir a trabajar". La que durante el día se tome unos minutos de su apretado itinerario para llamar o enviar el mensaje deseándote: "Buenos días, mi amor" en mil y un idiomas. Quiero ser la que se siente a almorazar, más no sin antes volver a llamar o escribir para decir: "Buen provecho, mi vido". La misma que al caer la tarde te espere con brazos abierto y te escuche comentar, la noticia callejera, la noticia principal, el chiste de la oficina o el mal rato que te hicieron pasar. Luego, en la noche, dejar por un momento las labores extendidas de mi profesión y arrullarte en mis brazos mientras terminas algún trabajo de la oficina, susurrándote al oido alguna canción.

Quiero ser para ti, la que comparta hombro con hombro tus penas y tus alegrías (sé que suena muy "cliché"), pero más sencillo no ha de ser. Saborear contigo, tanto el dulce del postre de "ese" restaurant en particular, como lo amargo de un asunto que de inmendiato, no pudiste solucionar.

A medida que avanzo en mi propuesta, me detengo y pienso: "Creo que estoy yendo demasiado rápido. Sí, muy rápido". Más el amor debe ser así. Pienso que no hay que dar tantas vueltas para manifestar un sentimiento que nace de lo más profundo del corazón.

Tal vez la solución propuesta no sea fácil de lograr. Tal vez requiera de algunos cambios, modificaciones o de tiempo para madurar. Más entiendo, que si nuestros caminos se han cruzado, una vez más, luego de tanto años, por alguna extraña razón será...

Una vez más pido disculpes este ciego egoísmo que a veces me ahoga en celos, dudas y llanto. Sólo quiero que sepas que daría lo que no poseo por llenar tus días de alegría. Sacar de ellos la soledad, conviertiéndome en tu compañía y de esa forma yo también poder alcanzar mi felicidad...

Por siempre...
Elsie