domingo, 21 de octubre de 2007

¡Feliz Cumpleaños, Robertito!

Hace 13 años un día como el de hoy y a esta hora, me encontraba en el Hospital Auxilio Mutuo, recibiendo de manos de mis doctores y de Dios mismo, el regalo más grande y hermoso que una mujer puede recibir, un hijo.

A partir de ese día, mi vida y la de todos los que me aman, cambió, mejoró y cobró un nuevo sentido.

Robertito, celebró su cumpleaños con lo que en buen español llamamos un "sleepover". ¡Que aventura...!

Bueno, las fotos hablan por sí solas. Feliz cumpleaños hijo querido. Te ama, mami gorda.



miércoles, 17 de octubre de 2007

Así también educamos...

¿Alguna vez has sentido hambre? Tanta hambre que al momento de comer, por fin, este mismo dolor o malestar no te permita disfrutar de los alimentos. Alguna vez, ¿has sufrido un mareo, por no comer a tiempo y tus niveles de azúcar bajan a tal extremo que podrías perder el sentido? ¿Sabes qué es ser pobre? ¿Sabes lo que es no tener un techo que te cobije?

Esas sensaciones son cosa de todos los días para niños, niñas, adultos y envejecientes de África y otros países bajos. Tal vez no tengamos que ir tan lejos para conocer o ver estas escenas. Sólo nos debe bastar con saber que en estos momentos en que yo escribo o en el momento en que tu estés leyendo lo que escribo; alguien estará muriendo de hambre. Alguien estará durmiendo bajo un puente o bajo las estrellas...

Hoy, muchos países del mundo en conjunto con la ONU hemos decidido levantar nuestra voz contra la pobreza. La igualdad entre los seres humanos debe imperar por sobre todos los intereses individuales. Sin embargo, nunca ha sido así. Desde pequeños se nos enseña que debemos compartir y dar de lo que tenemos y no de lo que nos sobra. Sin embargo, nunca ha sido así.

Hoy, una vez más, al igual que el año pasado, el Colegio San Antonio de Isabela hizo momentaneamente a un lado sus labores académicas, para dar paso a la educación para la vida. Esa educación que nos acompañará hasta el útimo día de nuestro paso por este mundo. Esa educación que no permanecerá escrita como calificaciones en una tarjeta acumulativa; sino que será la educación que dé forma al espíritu, a los valores de las futuras generaciones.

Una vez más, Colegio, has hecho historia... Así también educamos...



jueves, 4 de octubre de 2007

¡Cantar hasta morir...!

"Quiero cantar hasta morir, y así dejar una señal y que la luz de mi alma no se apague, hasta llegar a ti..."

Así comienza una de las canciones de unos de mis cantautores favoritos; Diego Torres. Así he decidido qué hacer con mi vida. Dios me ha premiado, me ha bendecido con un don, el don de poder transmitir emociones a través de mi voz. Si. Me regaló la capacidad de elevar mi voz y que mis cuerdas vocales emitan sonidos tan agradables que, en ocasiones, hasta yo misma me asombro.

Desde que era niña mi fascinación por la música fue inevitable. Estuviera en el lugar que fuese, siempre que escuchaba una guitarra, allí iba a tener como si la magia de las notas musicales me llamara. Así, mis primeros maestros fueron mi padre Roberto y sus amigos Rafy, Ramón, entre otros. Pasado algún tiempo, y gracias a un amigo que está "pintando atardeceres", conocí a Dianna y con ella se hizo realidad el grabar un disco. Sueño, hecho realidad.

En fin, a través de mis 41 años, he tenido la fortuna y el honor de compartir con Silverio Pérez, Tony Croatto(QEPD) y otras glorias musicales, de las cuales he aprendido y continúo aprendiendo. He cantado a la patria, al amor, a la paz; a María Santísima; a Dios y en Su honor. He cantado con mi hermana Johanna, mi hermano Danny, mi hermana Luby, con mis estudiantes Waleska y Carol, con las Hermanas Dominicas, Papi, Armando, Maritza, Papo; son tantos. Y los que no han cantado conmigo, porque tal vez Dios no les ha dado mi mismo don -les ha dado otros increibles-, me han dado su apoyo, han creido en mí. ¡Gracias Ana, Ady, Irmita, Ely, Arleen y muchos más! ¡Que privilegio el mío!

Mi canto, me ha causado penas y alegrías, pues al cantar quedan al descubierto y sin defensa los sentimientos y te puedes llegar a herir. Más no importa, pues si la felicidad plena existe en este mundo, yo la experimento al cantar.

Y así, hoy, he tomado una gran decisión: Quiero cantar hasta morir. No importa, si no dejo una señal, habré vivido haciendo lo mejor que sé hacer, cantar. Y mientras tanto, entre canción y canción seré madre de un hijo maravilloso, trabajaré, estudiaré, creceré, envejeceré, amaré... Creo que así, dejaré una señal...



Para decir adios...